sábado, 26 de mayo de 2018

ESTUDIO DEL SEMEN

Generalidades sobre el estudio forense del semen.

Introducción e importancia: El semen es de gran interés para los criminalísticos, por ello es fundamental hallar este tipo de indicios que al igual que la sangre, se constituye en una prueba muy precisa, a condición de que se sepa buscar, extraer o levantar, resguardar, y llevar al laboratorio, donde será determinado con precisión, por el propio criminalístico o en su defecto por el Bioquímico Forense.

Definición.: Líquido más o menos espeso que segregan las glándulas sexuales (testículos) del hombre y de los animales, en el cual se originan y desarrollan los espermatozoides, que serán eliminados en el acto del coito, u otras causales.

Estudio del semen.

Morfología. Estudia, el aspecto, tanto macroscópico, como microscópico, del semen encontrado en el sitio del suceso, sin llegar a los detalles de la morfología sanguínea.

Serología. Estudia las reacciones de anafilaxia, aglutininas, precipitinas, etc., siendo sus aplicaciones tan importantes, como con la sangre.

Búsqueda en el lugar del hecho: En los delitos de carácter sexual (violación, pedofilia, abusos sexuales, etc.) se deben buscar exhaustivamente en el terreno, teniendo en cuenta su aspecto, situación, extensión, cantidad, etc., de las manchas o indicios seminales.


Estudio en Laboratorio. El Bioquímico, interviene acá para determinar, mediante su métodos y técnicas apropiadas, el estudio de de las manchas seminales, reduciéndose casi en su totalidad, al estudio micro cristalográfico. Es la que se utiliza en el laboratorio a fin de proceder a, como su nombre lo indica, a verificar la naturaleza seminal o no de las manchas recogidas en el terreno y, en su caso, identificar su origen.


Protección del sitio del suceso. Es indispensable, ya que las huellas o indicios seminales recientes son fáciles de destruir por malas manipulaciones o por deambular sin precauciones en el sitio del suceso. Hemos insistido tanto sobre el punto, que nos contentamos con llamar solamente la atención sobre esta condición policial y científica indispensable.

Rastreo de manchas de semen. Cuando se hace una vista ocular, en casos de violación u otros de carácter sexual, sea de uno o más de los protagonistas de un hecho delictivo, debemos observar, proteger y fijar el aspecto, color, caracteres organolépticos, forma y situación de los indicios seminales.

Búsqueda en sitios de suceso cerrados: Se procederá como en el rastreo hematológico, examinando especialmente, el piso, las paredes, los muebles (sillones, divanes, cama, etc.), donde puede haber caído o saltado semen. Se examinará las ropas de la cama, de la las víctimas, del hechor o sospechosos de serlo, toallas, algodones, pañuelos, papeles, que puedan haber servido para limpiar los órganos genitales después de un acto sexual. No debemos descuidar el estudio prolijo de los lavatorios, «bidés» o silenciosos, en que puede haber huellas o rastros de semen. En los departamentos higiénicos se puede encontrar toallas o trapos sucios con semen, que es muy importante examinar.
Los órganos genitales de la víctima y victimario deben ser motivo de minuciosa e inmediata inspección y extracción de muestras de sustancias orgánicas, sobre todo en el caso del último, en que los vestigios pueden desaparecer rápidamente, siempre con el consentimiento y anuencia de la justicia.

Búsqueda en sitios de suceso abiertos. En lugares abiertos, es fundamental guiarse por las huellas o indicios de desplazamiento del o los sospechosos y la propia/s víctima/s, ya que es posible encontrar rastros seminales, sobre la hierba, la tierra, arbustos, hojas caídas, piedras, troncos caídos, etc., e incluso algún tela o ropa interior tirada.

Condiciones de la búsqueda en sospechosos. La búsqueda minuciosa de manchas en las ropas del sospechoso, debe hacerse, en lo posible en el lugar del hecho, aunque en el primer momento las manchas del semen no son tan visibles como cuando se secan, por lo que el sospechoso, si logramos examinarlo rápidamente después del hecho mismo, podemos obtener muestras importantes.

Fijación. Después de la inspección ocular, y una vez hallado la mancha, se procederá a fijar lo observado, para lo cual se usará la obtención de secuencias fotográficas, más allá de que son difíciles su obtención, en razón del aspecto y color de indicios seminales en relación con iguales factores del soporte. A fin de obtener adecuadas tomas fotograficas se debe recurrir necesariamente al uso de luz ultravioleta, que da a las manchas un brillo fluorescente azulado muy vivo.

Recolección, para envío. Debemos tomar las prendas manchadas con semen y embalarlas en igual forma que lo aconsejado para sangre, es decir acondicionar para que se seque, y luego realizar su embalaje. Deben despacharse, e insistimos en ello, separadamente, embaladas y selladas. No mezclar nunca todas las prendas en un solo atado o paquete, como acostumbra hacerse, pues los peligros de contaminación son tan fáciles y graves, como los que pueden pasar en hematología forense. La manera de sacar trozos, embalarlos y transportarlos es en todo semejante a lo ya visto, por lo que no repetiremos, eso sí que hay que puntualizar algunos aspectos particulares por la naturaleza misma del indicio.

Eyaculación agónica. Puede existir semen, por eyaculación agónica, en los casos de ahorcamiento, estrangulación, sofocación y algunas muertes súbitas dolorosas (angina de pecho, edema pulmonar, etc.), por lo que no debemos confundirnos e interpretar esto, como indicio de violencias o actos sexuales.

Obtención de muestras de comparación. Rara vez será necesario hacerlo con sospechosos, si logramos examinarlo en corto tiempo después del hecho. En cambio, es indispensable tomar muestras, inmediatamente, de la vulva y vagina de la víctima, guardándolas en recipientes de vidrio esterilizados, transportándolas al Laboratorio o Instituto más próximo, en el menor tiempo posible.

Recogida de muestras. Para tomar la muestra, se utiliza una jeringa, o una pipeta y sonda plástica, como lo que se aconseja para tomar muestras de los sifones de los servicios higiénicos, para hallar sangre. Conviene siempre hacer uno o dos frotes, en porta objetos, para la observación posterior, con tinción, de la misma muestra tomada de la víctima.

Transporte del Semen.
No debemos emplear el frío intenso, del hielo directo, salvo que las distancias sean muy largas y no dispongamos de un refrigerador. En este último caso, no sólo aprovecharemos el resto de los elementos identificadores, sino que los espermatozoides móviles, para el estudio del semen.


Caracteres macroscópicos.

Color y aspecto. 1.- Al estado fresco, el semen es un líquido filante, de color blanco lechoso o ligeramente amarillento, que se convierte en amarillo franco con la desecación y el envejecimiento sobre el soporte. Colocado en una placa o cápsula de vidrio, tiene, recién emitido, un aspecto heterogéneo, aún al estado normal con pequeños grumos o conglomerados, que después de unos quince minutos de estufa a 37° C (si el semen es normal), desaparecen quedando el semen líquido y homogéneo. 2.-Seco, sobre soportes, depende su aspecto y color del soporte mismo y del mayor o menor envejecimiento de la o las manchas seminales. Sobre soportes absorbentes, ropa, toma el aspecto de «mapa geográfico» a que se refería Florence en sus primeros trabajos.
Si ha habido lucha, las manchas pierden este aspecto y se hacen más pequeñas, angulosas, borrosas, como limpiadas. Sobre la lana y otros soportes no absorbentes, el semen deja de tener el aspecto de mapa geográfico, y produce rastros, como los que dejan los caracoles al caminar sobre una superficie, siendo a veces escamoso. Sobre soportes impermeables, acero, baldosas, madera, etc., forma una película adherente, como las que dejan los preparados a base de lacas o esmaltes para las uñas. Igual sucede cuando queda sobre la piel, de la cual se desprende, como la película que envuelve los bulbos cebolla. El color del semen, ya dijimos que varía con la edad, y llega al amarillo y aun al amarillo verdoso.
Este color da una fluorescencia azulada brillante, cuando está fresco, que cambia a más azulado con manchas amarillas con el envejecimiento. Cuando la cantidad es pequeña o el soporte es poco favorable por su color, para destacar el propio del semen, hay que recurrir a la luz ultravioleta. A la palpación, las telas manchadas con semen dan una sensación especial de almidonado. Los reactivos químicos hacen virar el color del semen y su aspecto, además de alterar también las propiedades citadas anteriormente.

Opacidad. El semen es opaco y se hace algo más transparente» después de la licuación, por incubación en estufa a 37° C por más de media hora.

Sabor y olor. El semen tiene un sabor salado, y su olor sui generis recuerda en la especie humana, el de las flores del castaño comestible.

Manchas de semen sin rotura de ropas de la víctima. Cuando no hay rotura de las ropas interiores en una mujer que dice se ha defendido de una agresión sexual, se podría pensar que el violador ha contado con cierta o total aquiescencia de la supuesta violada.

Mezcla de semen con sangre. La mezcla de semen con sangre, dará fuerza a la sospecha de una desfloración reciente.

Rastros seminales sobre el cadáver o la víctima. Es importante el estudio del cadáver o del cuerpo de la víctima, tanto en delitos específicamente relacionados con hechos pasionales sexuales, como también en otros delitos en que éstos accidentalmente se producen durante o después de la comisión de los mismos. El examen de las ropas, exteriores e interiores: su posición, orden, rastros de violencia, manchas (forma y situación), presencia o ausencia de algunas prendas de las mismas, nos darán datos inestimables, por lo valiosos, para reconstituir lo sucedido en el sitio del suceso.

El examen del cuerpo: Tegumento, pelo, aparato genital y sus regiones vecinas, nos darán luces sobre la violencia con que el atacante actuó en un caso de delito de tipo sexual. No sólo el semen, sino que las manchas violáceas de las equímosis (al querer forzar la resistencia de brazos y piernas de la víctima), los arañazos, pelos arrancados (en las manos o en los alrededores de ellas), mugre de las uñas. El examen de los orificios naturales (vulva, boca, ano) nos ilustrarán sobre lo ocurrido. Aunque pequeña, la cantidad de semen, puede chorrear de los genitales y seguir la ley de gravedad, lo que nos indicará, ya que se deseca rápidamente, la posición del cadáver o la víctima en el momento de producirse el hecho.

Falsas manchas. También aquí encontramos huellas falsas, fabricadas por la víctima para acusar a un sujeto determinado por violencia sexual o por individuos perturbados, para acusar falsamente a su mujer u amante de supuestas infidelidades. Estas huellas falsas pueden ser de semen, siendo entonces muy difícil descubrir el engaño, o formadas por mucus vaginal o nasal. Como en todos los casos de huellas o indicios simulados, la experiencia del criminalístico y la cautela son las armas que sirven para despistar tales trampas. Cuando hay intereses familiares de por medio, y la víctima aparece apática en sus reclamaciones, contrastando con la vehemencia de sus parientes, hay que extremar las precauciones, pues no trepidan en hacer uso de esta clase de falsas huellas, para suplir las que destruyeron, destruyó la víctima, o no existían.

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